Muchas veces las personas con quienes tenemos contacto nos hacen preguntas sobre la vida que llevamos en el Seminario. En esta sección hemos recogido algunas de las cuestiones más frecuentes y hemos buscado darles una respuesta.

¿QUÉ SE HACE EN EL SEMINARIO?

El horario de la vida del Seminario ayuda a todos los que vivimos ahí a organizarnos durante todo el día. El horario es una ayuda que se recibe para que la semilla de la vocación pueda crecer y dar fruto. El horario incluye tiempos de silencio y de oración, tiempos de compartir la fe con los hermanos y tiempos de servicio, tiempos de maduración humana, espiritual e intelectual, tiempos de inserción progresiva en la vida pastoral de la diócesis. En síntesis, hay tiempo para la oración, el estudio, la vida comunitaria, el deporte, la convivencia, el servicio pastoral; todo para prepararse a ser pastores confiables en la Iglesia de Guadalajara.

SI ENTRO AL SEMINARIO, ¿QUÉ ESPACIO PODRÁN TENER EN MI VIDA MIS FAMILIARES Y MIS AMIGOS?

La vocación es siempre vocación al amor, sea en el Matrimonio o sea en la Vida Consagrada. Por eso los ligámenes de afecto y de amistad son aún cultivados dentro del Seminario, sólo que de un modo y en un tiempo diferente a como se tenía anteriormente. En el Seminario existe la posibilidad de escribir cartas, de llamar por teléfono, de recibir visitas o cada fin de semana de vivir momentos en la familia y con los amigos. Algunos ligámenes menos profundos y auténticos quizá se alejen, pero la amistad sincera y la unión familiar se robustecen en la perspectiva indicada por Jesús: “Cualquiera que haya dejado casa o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o campos, por mi nombre recibirá cien veces más y tendrá en herencia la vida eterna” (Mt. 19,29).

¿CUÁLES SON MIS DEBERES EN EL SEMINARIO?

El primer deber es aquél de ser leal con el Señor, conmigo mismo y con aquellos que tengo cerca. Esta lealtad se demuestra respetando el tiempo, el lugar y el servicio que estoy llamado a prestar. La vida comunitaria y la administración de la casa que habitamos implican pequeños gestos, tales como servir las mesas, estar al pendiente de la Liturgia, desenvolver ciertos servicios. Existen además los deberes que tienen vínculo con el estudio ya sea de Secundaria o Preparatoria o de la Filosofía y de la Teología, asimismo con las tareas confiadas en las parroquias donde se es enviado cada fin de semana, que en el Seminario llamamos “apostolado”.

¿CÓMO SE CONECTA EN EL SEMINARIO MI VIDA ESPIRITUAL Y MI VIDA DE IGLESIA PRECEDENTE?

Cada experiencia del Señor es riqueza para la vida personal y comunitaria en el Seminario. Cada uno de nosotros trae sus propias experiencias pasadas y los talentos recibidos de Dios. A todas las experiencias precedentes se va uniendo paulatinamente el contacto con realidades que permiten experimentar la belleza del “dar la vida por los hermanos”. Después se es enviado, cada fin de semana, a una parroquia según las exigencias de la vida diocesana, del curso formativo del Seminario y los ritmos de madurez de cada individuo.

¿TENDRÉ QUE PAGAR ALGO EN EL SEMINARIO?

La vida de Seminario comporta alimentación, alojamiento y diversos gastos. A los seminaristas se les pide, según sus posibilidades económicas, una contribución para cubrir los gastos de todos. Sin embargo, se debe subrayar que, en ningún caso, el factor económico debe ser obstáculo para la formación sacerdotal de algún seminarista.

¿EXISTEN LÍMITES DE EDAD PARA INGRESAR AL SEMINARIO?

Al Seminario de Guadalajara se puede ingresar en diversas etapas de formación, desde la Secundaria, la Preparatoria o, para quienes ya cursaron estos grados, al año de Nivelación. Por ello, la edad mínima y máxima para ingresar será de 12 años para Secundaria y de 35 años para Nivelación.