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Nunca pensé que podría hacer tanto bien. EL RECTOR DEL SEMINARIO |
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Estimados amigos: Con gusto les saludo, deseando las bendiciones de Cristo, muerto y resucitado, para ustedes y los suyos. Un servidor, recogiendo los sentimientos de los sacerdotes y jóvenes que formamos parte de esta gran familia que es el Seminario Diocesano de Guadalajara, quiere agradecer el interés y el apoyo, la oración y la cooperación económica de cada uno de ustedes. Es fruto de su caridad, expresión de su generosidad y manifestación de una confianza sin par, en Jesucristo nuestro Redentor. Su oración será escuchada y no han de faltar las vocaciones sacerdotales que aseguren la entusiasta presencia y eficaz trabajo de los sacerdotes en su parroquia. Ciertamente queda mucho por hacer; las obras deben continuar, nos anima experimentar el amor de Dios y su grande cariño por el Seminario; nos compromete el sabernos depositarios de una gran herencia de fe, legada de nuestros antepasados y que hemos de agradecer, conservar y compartir: “cuando se comparte lo que de Dios se recibe, y se hace por amor, Dios no dejará de enriquecer con su paz el corazón y con armonía a las familias” (Teresa de Calcuta) Nos comprometemos a amar más a Cristo, adorándolo en la Eucaristía, a inspirarnos en el luminoso ejemplo de María, Madre de la Iglesia, a entregarnos diaria y alegremente al estudio, al apostolado y al amor recíproco. “Como sea el Seminario hoy, será la diócesis el día de mañana. El futuro de la comunidad diocesana está estrechamente vinculado con el Seminario. Ningún apoyo es excesivo si se trata del Seminario, porque ninguna otra institución puede brindar a la diócesis lo que la Providencia ha reservado al Seminario: la formación de los futuros sacerdotes” (siervo de Dios Juan Pablo II al clero de Roma) Con la bendición de Cristo, Buen Pastor, y de cada uno de ustedes, nos sentimos agraciados y queremos mostrarnos agradecidos, particularmente durante la celebración de la Santa Misa y el diario rezo del Rosario. “De un pueblo sediento de Dios se puede siempre esperar lo mejor” (San Agustín): de ustedes esperamos mucho y recibimos mucho más. Tengan la certeza de que intensificaremos nuestra entrega a Cristo, con el deseo de poder decir, con la gracia de Dios, “con alegre y sincero corazón te lo he entregado todo” (Antífona de Oficio de Lectura). Si en algo podremos servirles, cuenten con nosotros, que nosotros estamos seguros de contar con ustedes. El Seminario Diocesano de Guadalajara se regocija por la asistencia de Jesús y se sigue confiando a ustedes queridos fieles de esta comunidad diocesana. “Nunca pensé que podría hacer tanto bien, apoyando a un seminarista, como cuando Jesús, desde la cruz, me manifestó la necesidad de santos sacerdotes” (san Pío de Pietrelcina) María, la Madre del Señor, san José y los santos mártires mexicanos alcancen de Cristo para Ustedes y su familia abundantes bendiciones. + Miguel Romano Gómez
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