María, Madre de Dios,
tú que por voluntad del Señor
y para gloria suya eres la "llena de gracia",
acepta mi consagración a Jesús por tu maternal intercesión.

A ti que eres la Toda Santa encomiendo mi vocación,
y ya que Dios me ha llamado a seguir a Cristo,
preparándome para el sacerdocio ministerial,
sea yo fervoroso en la oración,
íntegro en mi conducta,
ejemplar en mi comportamiento,
entusiasta en el estudio, deporte, trabajo y apostolado,
buen compañero de todos y agradecido hijo de Dios.

Alcánzame la perseverancia
y un creciente deseo de ser santo,
de ser todo y sólo para Jesús,
de quien todo he recibido
y de quien toda gracia espero.

Amén

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