Lectura del Martes 28 de Enero del 2020

28 martes
Blanco

Memoria, SANTO TOMÁS DE AQUINO, Presbítero y Doctor de La Iglesia
MR pp. 670 y 900 [686 y 939] / Lecc. I p. 537

PRIMERA LECTURA
[Entre la alegría general, David llevó el Arca a Jerusalén.]

Del segundo libro de Samuel 6, 12b-15. 17-19
En aquellos días, David fue a casa de Obededom, donde estaba el Arca de la Alianza, y la transportó con gran alborozo a la ciudad de David. Apenas habían dado seis pasos los que llevaban el Arca, cuando él sacrificó un toro y un becerro gordo. David danzaba con todas sus fuerzas ante el Señor, ceñido con una especie de mandil de lino, que usaban los sacerdotes. David y toda la casa de Israel conducían el Arca del Señor con aclamaciones de júbilo, al son de las trompetas. Llevaron el Arca del Señor y la colocaron en su sitio, en medio de la tienda que David había mandado levantar. Luego David ofreció al Señor holocaustos y sacrificios de acción de gracias. Cuando terminó, David bendijo al pueblo en nombre del Señor de los ejércitos y repartió a todo el pueblo, a cada hombre y a cada mujer de Israel, un pan, un trozo de carne asada y un pastel de pasas. Después se fueron todos, cada uno a su casa. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 23, 7. 8. 9. 10
R. El Señor es el rey de la gloria.

¡Puertas, ábranse de par en par; agrándense, portones eternos, porque va a entrar el rey de la gloria! R.

Y ¿quién es el rey de la gloria? Es el Señor, fuerte y poderoso, el Señor, poderoso en la batalla. R.

¡Puertas, ábranse de par en par; agrándense, portones eternos, porque va a entrar el rey de la gloria! R.

Y ¿quién es el rey de la gloria? El Señor, Dios de los ejércitos, es el rey de la gloria. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Mt 11, 25
R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
R. Aleluya.

EVANGELIO
[El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.]

Del santo Evangelio según san Marcos 3, 31-35
En aquel tiempo, llegaron a donde estaba Jesús, su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a Él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: “Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan”. Él les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?”. Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”. Palabra del Señor.

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