Tengo un regalo para ti

Oscar Manuel Navarro Ortiz Tengo un regalo para ti   Existe algo que tienes cerca de ti todos los días y que es bastante especial. Gracias a que lo ves a diario pareciera que ha perdido su encanto y no tiene nada de extraordinario, pero te aseguro que si no lo tuviésemos se perdería lo que le da sabor a nuestra vida. Es algo que no envejece, pero depende de nosotros mantenerlo siempre como si por primera vez nos encontráramos con él. Es tan especial que no lo puedes poseer ni te lo puedo regalar, dependerá de aquello tan valioso y de ti que tengas la oportunidad de experimentar ese gozo. Pero como ya lo dije antes: tengo un regalo para ti y ese regalo es decirte de qué estoy hablando y cómo lo puedes conseguir. Me refiero a las personas. En esta cuaresma, el Papa Francisco hace una hermosa reflexión para nosotros meditando la parábola de El pobre Lázaro y el rico Epulón, y nos dice que: “El otro es un don”. Experimentar el encuentro con una persona es algo que nos enriquece sin medida. El hecho de encontrarte con alguien capaz de amar al igual que tú lo haces; y que sea capaz de sentir contigo alegrías y dolores; que comparta sueños e ideales, metas y victorias es algo que ninguna creatura en la tierra te puede dar más que la persona. Sin duda que es un gran regalo que Dios ha querido dar a cada uno de nosotros. El problema está en que a veces, la monotonía del día a día, y la prisa de los compromisos, provoca que ya no nos detengamos a ver en el otro el rostro del hermano necesitado, y no sólo de ayuda económica, sino de nuestra cercanía y nuestra empatía. El Papa nos da un punto clave del Evangelio: “Este [Lázaro] no es un personaje anónimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal […] y, como tal, es un don, un tesoro de valor incalculable, un ser querido, amado, recordado por Dios”. El mensaje crucial de esto es que cada persona es única, y su riqueza es excepcional. El problema es que la sociedad nos presenta en ocasiones todo lo que nos rodea como inservible si no le podemos sacar algo de provecho individual, y esto mismo hacemos en ocasiones con el otro, convirtiéndolo en un medio para obtener lo que queremos sin darnos cuenta de que le estamos quitando su dignidad. Dirá el Santo Padre más adelante: “Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida”. En Lázaro encontramos al necesitado de escucha que tenemos en casa, que podría ser tu esposo o esposa; tus hijos o hermanos, o el amigo con el que te encuentras a diario. Tal vez uno de ellos esté tocando a tu puerta, esperando que dejando a un lado la indiferencia le “des un poco de comer” saliendo del individualismo y donando un poco de ti para él.La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo. Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla”. Terminará diciendo el Papa Francisco. Así que ya lo sabes. En esta cuaresma abrámosle la puerta de nuestro corazón a Cristo que se encuentra en el otro, el cual toca todos los días esperando que lo invitemos a nuestra vida.   Fuente de las citas: https://www.aciprensa.com/noticias/texto-mensaje-papa-francisco-para-la-cuaresma-2017-32180/

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