Reflexiones sobre la vocación

Seminarista Iván Yáñez

¿Qué es para mí la vocación…y qué pienso sobre los sacerdotes? ¡Hola! Soy un seminarista de Guadalajara y en pocos días estaremos celebrando el Día del Seminario, no solo como institución o por los miembros que vivimos ahí, sino por toda la Iglesia diocesana que, con su oración y apoyo han hecho muchísimo bien a esta obra de Dios. Como seminaristas tenemos mucho contacto con las personas, tenemos amistades y gratas experiencias, pero a veces no hemos preguntado a nuestros amigos su opinión sobre la vocación o del sacerdocio, etc. Un día le pregunté a mi amigo Miguel, un joven que participa en la Pastoral Juvenil de la parroquia donde colabora, acerca de su opinión sobre la vocación y los sacerdotes, su respuesta fue clara y precisa, ahora la comparto con ustedes y a la vez les hago la invitación a preguntarse ¿Qué es para mí la vocación? ¿Qué pienso sobre el sacerdocio? ¿Tengo algún amigo sacerdote o seminarista y oro por él y su vocación? «Yo veo al sacerdote como una persona que está siempre dispuesta a brindarte su apoyo, alguien que es constante, en medio de la inconstancia que nos presenta a diario la vida; constante en servir, constante en orar, constante en amar a Dios y a las personas que Él ha puesto en su camino; claro está que es humano, y que la única constante verdadera es Dios, pero el sacerdote es alguien que ha dedicado su vida y que día a día da lo mejor de sí, para no fallar en su servicio. Hay de diferentes condiciones, los hay introvertidos, extrovertidos, los que parecen acercarse más a Dios por medio de la comunidad, y los que son más espirituales, pero independientemente de eso, en la gran mayoría de ellos podemos encontrar a un gran amigo, a un hermano cercano; triste y ciertamente existen también aquellos que en verdad no era su vocación, y es por eso que éste tema es tan importante en la vida de cada persona. Dios nos llama a todos a ser dichosos y plenos en esta vida, a ser Santos, y por ello debemos poner atención al llamado, para saber cuál es nuestro camino. Si en verdad estamos a la escucha de lo que Dios quiere de nosotros y lo aceptamos en nuestras vidas, seremos las personas más dichosas del mundo. Existen diferentes caminos, pero sólo uno (y sin duda hay uno) es el nuestro, ya sea que estemos llamados ser sacerdotes, diáconos, misioneros, religiosos, religiosas o laicos consagrados; o bien, que nuestra vocación sea el matrimonio o la soltería, el llamado universal es la santidad, amar, ser felices y que la dicha que Dios nos da, llegue por medio de nuestra vida a muchas otras personas».    

Oscar Manuel Navarro Ortiz.

¿Voca… qué?

Hay una palabra que escuchamos desde el momento en que pensamos en nuestros sueños y metas. Esta palabra es tan especial que nos va a acompañar por el resto de nuestra vida. En donde sea que nos encontremos la gente nos preguntará sobre ella, porque lo que hagamos todos los días; las personas que conozcamos; los lugares que visitemos y lo más preciado que tendremos girará alrededor de ella. Estoy hablando de la Vocación.

Seguramente te estás preguntando: -¿Vocación yo? ¿No es un tema de padrecitos o de religiosas?-. Si ya te hiciste la pregunta ¡felicidades!, pero la respuesta es no. La vocación no solamente es para padrecitos y religiosas. Tú también tienes vocación. Todos tenemos vocación. Te explico. La palabra vocación significa llamado. -¿Llamado a qué o de quién?-.

Es el llamado que Dios te hace para que colabores con él desde algún estado de vida especial para ti. Hay muchas cosas a las que Dios te puede llamar, pero hay una en específico que tendrá que ver con todo lo que amas y te gusta hacer.

Los principales llamados en los que se va a enfocar tu decisión de vida son estos:
  • El matrimonio: Piénsalo bien. Tal vez Dios te está invitando a compartir tu vida con alguien, su felicidad va ser hacerte feliz y la tuya será hacer feliz a la otra persona. Compartirán momentos alegres y también difíciles, pero juntos descubrirán que el amor es capaz de dar vida, porque los enamoramientos pasan, pero el verdadero amor que encontrarás aquí dura para siempre.
  • La vida consagrada: Tal vez Dios te esté invitando a consagrarte de distinta manera que muchos. Te quiere de tiempo completo con él para que seas sus manos, para caminar con tus pies y hablar con tu voz. Habrá grandes pruebas, pero las grandes pruebas las conquistan las grandes personas, y si Dios te elige, sabe que con su ayuda lo harás. Si eres mujer podrías dar tu vida todos los días siendo religiosa, y si eres varón podrías partirte para darte a los demás junto con Jesús en la Eucaristía siendo sacerdote. Aquí hay muchas opciones que si te animas, descubrirás.
  • Por último está la soltería: se dicen muchas cosas de las personas que deciden optar por esta vocación, pero lo cierto es que muy pocos tienen el valor de hacerlo como se debe. Ser soltero no es huir del compromiso, es comprometerse a entregarse de una manera distinta para llevar a Dios a los lugares que difícilmente pueden llegar los consagrados o incluso los matrimonios. Es una misión sin límites.

Ahora que ya conoces estos llamados que el Señor te puede hacer déjame decirte que no son decisiones ligeras, tendrás que ponerte de rodillas varias veces antes de tener la fortaleza para tomar una decisión. Tal vez dudes o tengas miedo de lo que digan de ti o de las dificultades que puedas encontrar, pero te aseguro que cuando decidas dar el paso para seguir la voz del Señor que te llama, lo habrás ganado todo. Ya lo sabes, hay una vocación para cada uno de nosotros, y tú, ¿Ya le preguntaste a Jesús cuál es la tuya?

   

2 comentarios en “Reflexiones sobre la vocación

  • muy bonito para hacer una reflexion constante ante el llamado de dios para peronas como yo ,que buscan la manera de estar bien y ser feliz,y cueste lo que cueste, piense lo que piense vea lo que vea escuche lo que escuche y haga lo que haga, estar con el ,aunque se me critique se me juszge y este tentado por situaciones incomodas nunca perder la fe ,la fe no se acaba ,se pierde, pero no se acaba hay momentos de la vida donde solo hay un camino, encontrarla y eso espero de mi y es raro porque cuando mas veo las cosas perdidas veo agotadas mis esperanzas recordar que me cuida me pone bien
    felozidades alos seminaristas
    saludos

    • Muchas gracias por tu comentario, Juan Ramón; efectivamente, aunque atravesemos valles oscuros, Cristo es la luz que siempre nos ilumina para que la sigamos a buen destino siempre.

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