Informe Rectoral del Curso Electivo 2015-2016

SEMINARIO MAYOR a 30/01/2017. El pasado lunes 30 de enero, en la capilla del Seminario Mayor, tuvo lugar la Academia en Honor a Santo Tomás, patrono de los estudios en nuestro Seminario. Con la presencia del Emmo Sr. Card. Dn. José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara y Rector del Seminario y buena parte de formadores y alumnos, el P. Vicerrector, el Pbro. José Guadalupe Miranda Martínez, rindió el informe rectoral del curso electivo 2015-2016. Aquí les presentamos, a manera de resumen, los puntos más importantes de esta magistral y objetiva intervención.

El P. Miranda Martínez, con su característica serenidad y elocuencia, el ya «habituado a estos menesteres» habló de la Institución que le formara por muchos años como sacerdote y a la que ahora sirve como vicerrector: «una Institución que da cobijo a numerosos adolescentes y jóvenes que, inmersos en el mundo de hoy, han percibido el llamado de Dios a través de las mediaciones humanas y manifiestan el propósito de acercarse a Él, conocerlo, seguirlo, configurarse con su persona y su Evangelio, para luego convertirse en pastores austeros, libres y valientes, como los necesita el mundo, como los reclama la Iglesia en nuestros días». Una Iglesia que enfrenta diversos flagelos, no de maquinaciones externas, puntualizó, sino de su mismo seno, como son las claudicaciones de algunos de sus ministros, además del fariseísmo y la exclusión.

De esta Iglesia, afirmó el P. Miranda, es de donde proceden las vocaciones, «diamantes en bruto que hay que trabajar con paciencia y respeto a la conciencia de las personas».

Pasando a datos numéricos, el P. Vicerrector, resaltó el servicio desinteresado de 52 sacerdotes dedicados a tiempo completo para acompañar a los llamados al ministerio sacerdotal.

Respecto a las casas de formación del Seminario, se elogió el servicio silencioso e indispensable que prestan las secciones de Promoción Vocacional y SEMFAM (Seminaristas en Familia). Con 6 sacerdotes, 2 diáconos y 5 seminaristas de Año Servicio, este complejo ha dado frutos vocacionales permanentes. Los preseminarios contaron la participación de 980 adolescentes y jóvenes, de los cuales 226 fueron aceptados como alumnos internos, 358 para Semfam, 252 no aceptados y el resto se retiró durante el desarrollo de los preseminarios. La sección de Semfam, por su parte, atendió a 420 alumnos, de los que 333 persistieron y 52 ingresaron a la Preparatoria del Seminario Menor.

Esta etapa, afirmó el P. Miranda Martínez, parece que es «la única que conserva el régimen de Seminario Menor en todas sus modalidades y niveles: Secundaria, Preparatoria, IVA y Nivelación. La Secundaria de Totatiche se ha mantenido 100 años constantes desde su fundación, en un inmueble funcional, digno y bien conservado; inició el curso con 100 alumnos de los cuales 79 terminaron y 20 de ellos ingresaron a la Preparatoria en Guadalajara. Aquí, en la región norte, donde la población disminuye y la pobreza aumenta, además de una imperante violencia, las vocaciones son perseverantes, gracias a que el núcleo familiar persiste, las parroquias son buen referente y la promoción vocacional está bien organizada.

La Secundaria Anacleto González Flores funciona en un edificio aún incluso desde hace 11 años. 6 Sacerdotes, 1 diácono y 6 seminaristas de Año de Servicio, han acompañado efectivamente la formación de 160 alumnos. Al final del curso pasaron 34 alumnos al Seminario Menor.

El Seminario de Cuquío está de plácemes por la sagrada ordenación sacerdotal de sus dos primeros alumnos, celebró el P. Miranda. Iniciaron el curso escolar 43 alumnos. La promoción vocacional es buena, además el Seminario es apoyado por los bienhechores y los párrocos de la región.

En el Seminario de La Barca, los frutos de la vocación mermaron, no pudieron articularse algunos proyectos como se esperaba, a pesar de que es una región rica en recursos y los párrocos cooperan generosamente. La Preparatoria de este Seminario atendió a 25 alumnos y al final se retiraron 15; en la Secundaria, de los 10 inscritos, perseveraron 7. El preseminario lo vivieron 73 jóvenes y sólo ingresaron 9.

En el Seminario Menor conviven tres comunidades, Preparatoria, Nivelación y Primero de filosofía, quien no deja de sentirse como en casa ajena. Con el experimentado proyecto formativo de la Preparatoria, se ha ayudado al discernimiento serio de estos jóvenes, se pone atención a quienes solo quieren cursar la preparatoria. 296 iniciaron el curso, 232 terminaron y 46 pasaron al Curso Introductorio en Tapalpa. El inmueble de este Seminario, a pesar de ser la construcción más reciente, amerita remodelación, sobre todo en cocina y auditorio.

En Tapalpa la gente se ha mostrado hospitalaria y generosa con el Seminario de Guadalajara. En este Curso Introductorio 83 comenzaron y 78 pasaron a la siguiente etapa. Aquí se percibió un serio discernimiento vocacional, conocimiento adecuado de Cristo y una fructuosa experiencia pastoral de cuaresma en comunidades rurales y en periferias de la ciudad. La toma de sotana es el acontecimiento más significativo tanto para alumnos como para lugareños, sin embargo, esta celebración puede ser hecha con más austeridad y realismo.

La etapa filosófica se volvió a programar en dos años siguiendo los lineamientos de la Congregación para el Clero, las disposiciones de OSMEX, un estudio concienzudo y la aprobación de Su Eminencia. En este ciclo se observa un cierto resfriado en la entrega vocacional. Los alumnos se muestran racionales, sensibles, críticos, analíticos y en posesión de un método de estudio.

El P. Miranda, juzgó un fenómeno de la formación sacerdotal como «bestia negra», refiriéndose a la poca transparencia para con los formadores por parte de los alumnos: la apertura les incomoda, resaltó, y las consecuencias se viven en el Seminario y después son reflejadas en el ministerio posterior. Los formadores también tienen su parte en esta falta de apertura, pero por falta de lucha no ha quedado. «Tocamos música triste y alegre, en todos los sones, propiciando una respuesta; pero si se propicia el encuentro, algunos se sienten invadidos en su libertad, y si se apela a su conciencia y a su condición de adultos hay quienes se sienten a la deriva, como abandonados y a su suerte». Otra bestia negra, puntualizó el P. Vicerrector, es la obesidad. Y es que «el seminarista obeso se convierte en sacerdote enfermo, con trabajo pastoral precario y existencia abreviada».

El Año de Servicio ha sido de mucho fruto, en esta experiencia pastoral es donde se define más la opción vocacional. Llegados a Segundo de Teología los alumnos del Año de Servicio, se constata que la mayoría está donde debe estar. En el alumno de teología se muestra interés en el crecimiento espiritual y la conversión y una adecuada madurez afectivo-sexual encaminada al celibato. Intelectualmente hay buen nivel académico, gracias a la filiación y comunicación entre la Pontificia Universidad Lateranense y Nuestra Institución. En las experiencias pastorales, el Seminario procuró la estrecha comunicación con los responsables de las distintas comunidades de pastoral diocesana, así como el seguimiento puntual a cada seminarista. En general se notó gustó por compartir el Evangelio, los alumnos fueron responsables y creativos, aunque no faltó quien se ausentara.

Por los números se puede afirmar que los frutos del Seminario en este curso son buenos: 29 fueron admitidos como candidatos idóneos a las órdenes sagradas, 79 recibieron ministerios, 21 el diaconado y 33 fueron consagrados presbíteros.

Para finalizar, el P. José Guadalupe, apreció la tarea de la formación sacerdotal como «una labor lenta, delicada y laboriosa», sin embargo es una encomienda que acepta «con temor y temblor» y en conciencia de ser «fiel colaborador del Obispo».

Terminada la intervención del Sr. Vicerrector seguida de aplausos, el Sr. Cardenal hizo uso de la palabra. El Rector del Seminario calificó el informe del P. Miranda como un «esfuerzo serio por captar el trabajo tan grande de nuestro Seminario en sus distintas casas, presentado con claridad, con sencillez, incluso hasta con espíritu jocoso en algunos puntos». El Cardenal Robles Ortega invitó a los presentes a tomar conciencia de «quiénes somos, cuál es nuestra identidad como seminaristas o como formadores»: es clara, afirmó nuestro Pastor, «servir a la Institución (el Seminario) dispensada por la Iglesia para formar pastores. Por lo tanto, no se les forma a la idea personal, sino de acuerdo a los criterios establecidos por la Iglesia.

»Por eso hay que proyectar nuestro Seminario como lo que es: grande, importante, próspero, bendecido por la gracia de Dios y los sacerdotes que han estado aquí y que incluso han derramado su sangre por Cristo». Resaltó, además, dos aspectos del informe: la transparencia y la obesidad como problemas a solucionar. «De nada sirve ponerse máscaras para aparentar, porque más pronto que tarde surgirá la verdad». A los formadores también los abordó con estas palabras: «puede que no sea fácil entender a una generación distinta a la nuestra, en un momento distinto al nuestro; los formadores han de provocar y facilitar la comunicación y el encuentro. Es un reto entender a los jóvenes de las recientes generaciones». Entre bromas habló también de la obesidad: «no para hacer bulling, éste ya está hecho (risas); se señala este elemento por lo que puede significar, el físico manifiesta una realidad que esta detrás y que se puede convertir en una amenaza para la salud: sin salud y fuerza suficientes, será difícil cumplir la misión que se nos ha encomendado».

Finalmente reconoció el esfuerzo de los padres formadores en cada una de las comunidades del Seminario: «es un sacrificio, una entrega a veces no suficientemente valorada ni reconocida, a veces no agradecida». Igualmente se refirió a los seminaristas con aprecio y franqueza: «quiero agradecerles que, no obstante las limitaciones del tiempo, manifiestan un espíritu alegre, generoso y de entrega al Señor en el servicio de la Iglesia; gracias por su juventud, su energía y su voluntad de ser mejores».

Por SemiReport

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