Agradecemos su generosidad. Día del seminario

Oscar Manuel Navarro Ortiz No hay mayor obra   ¿Alguna vez soñaste con hacer algo extraordinario por el mundo? ¿Hacer algo con lo que podrías estar orgulloso, porque gracias a ti miles de personas obtendrían algo valioso por aquello que hiciste? ¿Alguna vez soñaste con hacer algo que resonara para la eternidad? Pues déjame decirte algo. Ya lo hiciste. Y te queremos dar las gracias. Gracias porque diste algo de ti por todos nosotros, y el eco de tu acción llegará a lugares que ni siquiera imaginas. Gracias porque no dudaste en hacerlo y tendiste una mano para ayudar a la humanidad a salir de la miseria. Gracias porque te pusiste de rodillas ante tu Creador y en ese momento fuiste la persona más fuerte sobre la Tierra. Gracias por haber formado a un sacerdote. Si no fuese por aquella vez que te detuviste ante Dios y te acordaste de aquellos que aspiraban al sacerdocio, créeme, aquel seminarista que ahora tiene el poder de arrancarte de las garras de la muerte por medio de la confesión y que es capaz de alimentarte con el Pan de la Vida en la Eucaristía, el día de hoy, no sería sacerdote. Porque gracias a tu oración hemos salido vencedores de los momentos de crisis y desánimo que en ocasiones nos invaden en el caminar hacia Dios. Gracias a tu oración nos hemos mantenido de pie ante la prueba. Gracias a ti tenemos la certeza de que nos hemos vuelto más fuertes, fuertes en el espíritu. Porque, aunque la respuesta a Dios es personal, siempre hacen falta quienes como el cireneo, nos echen una mano para cargar la cruz de Nuestro Señor y llegar a la cima del Calvario. Gracias a tu oración alguien es y seguramente otros más llegarán a ser sacerdotes. Porque, “No hay mayor obra que formar a un sacerdote” (Sn. Vicente de Paul). Por esto y mucho más: ¡Gracias! ¡Dios te bendiga!

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