Hacia una ecología integral

Una ecología integral

Dado que todo está íntimamente relacionado, y que los problemas actuales requieren una mirada que tenga en cuenta todos los factores de la crisis mundial, conviene detenernos a pensar en los distintos aspectos de una ecología integral, que incorpore claramente, las dimensiones humanas y sociales[1].

La ecología estudia las relaciones entre los organismos vivientes y el ambiente donde se desarrollan. Exige sentarse a pensar y discutir acerca de las condiciones de vida y supervivencia de una sociedad con la honestidad para poner en duda modelos de desarrollo, producción y consumo. El tiempo y el espacio no son independientes entre sí, y ni siquiera los átomos o las partículas subatómicas se pueden considerar por separado. Así como los distintos componentes del planeta – físicos, químicos y biológicos – están relacionados entre sí, también las especies vivas conforman una red que nunca terminamos de reconocer y comprender. Buena parte de nuestra información genética se comparte con muchos seres vivos. Por eso, los conocimientos fragmentarios y aislados pueden convertirse en una forma de ignorancia si se resisten a integrarse en una visión más amplia de la realidad[2].

Cuando se habla de medio ambiente, se indica particularmente de una relación, la que existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Esto nos impide entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida. Estamos incluidos en ella, somos parte de ella y estamos interpenetrados. Las razones por las cuales un lugar se contamina exigen un análisis del funcionamiento de la sociedad, de su economía, de su comportamiento, de sus maneras de entender la realidad.

Dada la magnitud de los cambios, ya no es posible encontrar una respuesta específica e independiente para cada parte del problema. Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza[3]

 

 

 

[1] Cf. Papa Francisco, Laudato si, 137.

[2] Papa Francisco, Laudato si, 138.

[3] Papa Francisco, Laudato si, 139.

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