¿Dónde y por qué surgen los Sitios de Jericó?

Jericó es una ciudad situada a orillas del río Jordán, a unos kilómetros de Jerusalén. El Antiguo Testamento narra la historia de Josué cuando Yahvé le habló: “Yahvé dijo a Josué: mira, yo puesto en tus manos a Jericó y a su rey, todos vosotros los guerreros, hombres de guerra, rodiareis la ciudad, dando una vuelta a su alrededor. Así harás durante 6 días. Siete sacerdotes llevarán siete trompetas delante del arca. El día séptimo daréis la vuelta a la ciudad siete veces, y los sacerdotes irán tocando las trompetas. Cuando suene el cuerno de carnero y vosotros oigáis el sonido de las trompetas, todo el pueblo levantará un fuerte grito de guerra, entonces los muro de la ciudad se derrumbarán y el pueblo subirá, cada uno frente a sí”. (Josue 6, 2-5).

José hizo tal como se lo había ordenado Yahvé día por día y en el día séptimo, cuando el pueblo oyó el sonido de las trompetas, lanzó un gran grito continuado y las murallas de Jericó cayeron. Y así los Israelitas atacaron la ciudad y prendieron fuego.

Los Padres polacos Cyprian Kubik y Anatol Kaszczuk son los promotores e iniciadores de la práctica del Rosario Perpetuo y el Sitio de Jericó que brotaron del movimiento sacerdotal mariano.

El 8 de diciembre de 1978, la Virgen María pidió por boca de una mística polaca que se rezaran siete días y siete noches de rosarios continuos en la abadía de Czestochowa del primero al siete de mayo del año siguiente pidiendo por el feliz viaje del Papa Juan Pablo II a Polonia. Dicha vigilia de oración comenzó puntualmente el primero de mayo de 1979 diariamente se celebraron misas, se adoró al Santísimo Sacramento expuesto y hubo cantos y meditaciones.

El Obispo Kraszewski fue informado por el gobierno comunista el día 2 de mayo que podría ir el Santo Padre pero con restricciones y con un itinerario muy limitado. El obispo contestó que cualquier restricción sería una vergüenza y aseguró que en esas condiciones no haría el Papa tal viaje. Y el día siete de mayo, último día del Sitio de Jericó, el gobierno dio marcha atrás y autorizó la visita del Papa Juan Pablo II sin ninguna restricción.

Los polacos atribuyeron el triunfo al Sitio de Jericó y desde ese día cuando el Papa realizaba algún viaje fuera de Roma, en algún lugar de Polonia había un Sitio de Jericó y se ofrecía por su seguridad y protección. Juan Pablo II quedó muy complacido y dijo a los organizadores “Multipliquen esto” y así se rezaron en Francia, Estado Unidos, Portugal, Roma, Inglaterra, Irlanda y Alemania.

El Padre Kaszczuk dijo “deben entender todos que el rosario es una arma y que los rosarios perpetuos y el Sitio de Jericó deben ser organizados en todo Canadá y en toda América, para quebrantar el poder del demonio y para la protección de los países, ya que el poder del rosario permite a los santos ángeles levantar el velo que ciega a la juventud y no le permite ver las realidades espirituales”. Aunque el Sitio de Jericó surgió en 1978 y hasta 1979 se hizo por primera vez, no es hasta en 1988 cuando se aprueba a nivel mundial esta práctica de oración.

Objetivo de los Sitios de Jericó:

Los Sitios de Jericó se organizan cuando existe una necesidad especial, en momentos o en situaciones particulares donde hay dificultades, con la finalidad de que la oración comunitaria y reparación susciten en las comunidades sinceras y abundantes conversiones de los corazones a Dios.

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