Domingo 24 de Febrero del 2019

Domingo VII del Tiempo Ordinario


“Amen a sus enemigos”  Lc 6,27

Es esta la frase fuerte ante la cual, hoy nos pone de frente el evangelista San Lúcas. Amar al enemigo es la estrategia y habilidad que debemos tener nosotros los discípulos de Jesucristo, como antídoto para vencer el mal, cambiar nuestra sociedad y sobre todo para conquistar los corazones de todos los hombres a Cristo, de tal forma que lo reconozcan como su único Señor y a sus semejantes, como hermanos  e hijos de un  Padre misericordioso y compasivo. No nos resulta difícil pagar con la misma moneda, tomar un arma, vengarnos, cobrarnos a lo chino, ganas no nos falta, pero si queremos vencer, necesitamos amar ante todo, pero amar como Dios nos amó, ama y amará.

El fundamento de esta indicación es la actitud de Dios, que es un Padre compasivo, que ama a todo mundo sin excepción. Nos debemos inspirar en el amor que Dios nos tiene. San Pablo nos dice: “la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores” (Rm 5,8).

El gesto del futuro rey David, el de perdonarle la vida a al rey Saúl, aun cuando lo tuvo en sus manos, quien lo buscaba para matarlo, es un buen ejemplo de perdón e incluso de amor a los enemigos, actitudes que serán características novedosas del comportamiento y la enseñanza de Jesús.

Por eso nuestro amor ser deber gratuito, desinteresado, concreto, generoso (el mártir mexicano, que antes de ser fusilado fue abordado por uno de sus verdugos para pedirle que lo perdonara y el padre, a su vez, le responde: “no solo te perdono, sin que también te bendigo”), verdadero. Amando en cualquier circunstancia, a cualquier hora  y a toda persona, sin mirar su clase social o su creencia.

En la medida en que seamos misericordiosos y compasivos con los demás, así experimentaremos la generosidad sin límites de Dios.

Pbro. Lic. Juan José Caro Varela

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