CUQUÍO: TIERRA DE MÁRTIRES. VENERO DE SACERDOTES

SEMINARIO DE CUQUÍO. 3/06/16. Corría el año 1999 cuando los primeros 24 adolescentes ingresaron al Seminario de este bello pueblo, característico por su piedad al Señor de Teponahuasco y a sus Santos Mártires San Justino Orona y San Atilano Cruz. Después de 17 años de valiosa espera llegan al presbiterio de Guadalajara los primeros sacerdotes egresados de esta insigne institución fundada en la tradición y en la devoción a los mártires.

Y es que, tiempo atrás, había ya un seminario que ejercía sus funciones a “salto de mata”, aquejado por las inclemencias de la guerra cristera. Hoy, su situación es distinta y, con gran empeño se esfuerza por formar pastores según el Corazón de Cristo, a ejemplo de los santos párroco y vicario que entregaron su vida en bien de su feligresía.

Los ahora sacerdotes Santiago Barreto y Samuel Soto, celebraron la Santa Misa en la casa que les formó y les vio madurar su vocación. Quienes un día salieron con la ilusión de ser ministros de Cristo, hoy vuelven sacerdotes para mostrar a los cuqueños y a los seminaristas de este seminario que sí se puede, que “vale la pena consagrarse al hombre por Cristo”,

La fiesta se vio enmarcada por la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, con una misa en la pequeña capilla que lucía repleta de sacerdotes, muchos de ellos exformadores, seminaristas egresados e internos y algunos familiares y bienhechores. Llamó particularmente la atención la presencia del Sr. Obispo José Francisco González, quien fuera formador de este seminario. En la homilía, el Sr. Obispo resaltó el testimonio de los mártires, quienes dieron su vida por Cristo en cumplimiento de su ministerio. Además, iluminado por la Carta a los Hebreos, invitó a los sacerdotes a ser, “dignos de fe y misericordiosos” como se resalta del Sumo y Eterno Sacerdote. El sacerdote, dijo, debe transmitir aquello que ha contemplado de Dios, para hacer de su vida un testimonio creíble y una predicación de la Palabra que lleve a la conversión y a la misericordia. El sacerdote ha de ser misericordioso y para eso hay que padecer, pues “no hay compasión sin pasión”.

Después de la Misa, los seminaristas ofrecieron un festival como homenaje a los neopresbíteros, cantando canciones alusivas al llamado a la vocación sacerdotal.
17 años de fructuoso caminar son los que lleva el Seminario de Cuquío. A lo largo de su historia, el pueblo ha entendido que la formación sacerdotal, sí, es obra del Espíritu Santo, pero también responsabilidad de toda la Iglesia.

Por SemiReportWhatsApp-Image-20160527

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